Festivaleando

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¡Marchando al cine!


Cine, amigos, palomitas, tardes de otoño… Todo parece perfecto pero, ¿qué hacemos con el precio de la entrada? ¿Cómo podemos permitirnos disfrutar de una de las carteleras con más encanto del año?
Todo eso lo debieron de tener en cuenta los pensadores de la promoción de La Fiesta del Cine que disfrutamos la semana pasada. Esta celebración tuvo lugar en las salas de todo el país y contó con el patrocinio de tres grandes marcas, que han hecho posible rebajar el precio de entrada a 2,90€. Los días 21, 22 y 23 de octubre, encontramos en las salas de cine un lleno histórico y unas colas en  taquilla que no se formaban desde hacía años.

Según los datos de Rentrak, el lunes acudieron al cine 335.000 espectadores, lo que supone un 550% de incremento en función del lunes anterior y que generaron un aumento en la recaudación del 330%.

Los datos hablan por sí mismos. Nos encanta ir al cine, pero no nos lo podemos permitir. Un día cualquiera la entrada nos cuesta más de seis euros y el día del espectador 5,80€; en estos momentos, ¿quién se puede permitir ir al cine más de dos veces al mes? Prácticamente nadie. El mayor problema está en la base, ya que muchos pretenden ganar más de lo que el mercado está dispuesto a gastar, pero además hay que contar con la subida del IVA cultural. Todo un cúmulo de causas que provocan que las salas estén vacías. Una pena…

Se puede decir que hoy en día el cine y disfrutar de una película comiendo unas palomitas y con buena compañía, es un lujo al alcance de una minoría. Algo que parece muy paradójico porque, ¿sabéis de dónde viene la costumbre de comer palomitas en el cine? Hace unos días la revista Muy Interesante publicó un artículo que respondía a esta curiosidad.


La costumbre tiene su origen en Estados Unidos durante los años de la Gran Depresión, la cual llevó a trece millones de norteamericanos al paro (esto nos resulta algo familiar). En aquellos momentos el principal medio de evasión era el cine, un espectáculo asequible para todos los bolsillos (esto nos resulta mucho menos familiar), y para mantener el estomago lleno solían comer palomitas, que era un alimento abundante en esos momento en EEUU y que permitían a los vendedores tener unas ganancias del 2.500%. Increíble ¿no? ¡Ahora ir al cine y comer palomitas nos sale alrededor de 10€! Que en una depresión como en la del 29 la gente pudiera tener un medio de evasión y estar más cerca de la cultura que en la de estos años, en mi opinión deja mucho que desear sobre el sistema y la sociedad actual.

Con un precio razonable y asequible, en especial en estos momentos, todos podríamos acudir con más frecuencia al cine y desconectar por momentos de nuestra rutina. Además habría más aforo, lo que indudablemente conllevaría a una mayor ganancia.


Pero bueno, prefiero terminar hablando sobre lo que he visto estos días en las salas de cine y que hacía muchos años no veía.

El lunes decidí ir a ver El quinto poder a las 20:30 de la tarde, quería conocer un poco más sobre WikiLeaks y sus fundadores. Suponía que habría más gente de lo normal, ya que era una promoción digna de aprovechar, pero no me esperaba la cola que tuve que hacer. Me sorprendía que un lunes hubiera más gente para ir al cine que un sábado con película destacada y de estreno. Había niños con sus padres impacientes por entrar que pedían palomitas, grupos de jóvenes y hasta señoras mayores con su acreditación para decidir la película. Me resultaba extraño, sinceramente no podía evitarlo, nunca había visto tanta gente en el cine. El miércoles volví, esta vez escogí El mayordomo. Gran película. Consiguió que una sala entera se emocionara, y cuando digo entera digo ENTERA, no cogía nadie más. Muy buena la banda sonora con esas voces negras que a muchos consiguen ponernos lo pelos de punta y muy buena la historia, esa forma de contar la lucha contra la segregación racial en EEUU y la reclamación de los derechos de los ciudadanos negros. Al final de la película, toda la sala aplaudió. Algo que tampoco veía últimamente en el cine.


Después de estos días, solo nos queda decir que ha sido genial, una maravillosa idea pero que no es eso lo que queremos. Queremos precios razonables, queremos ir con regularidad al cine, queremos evitar  ver todo en internet y que nos den la posibilidad de acercarnos más a esa rama de la cultura que tanto nos gusta.


Para terminar quiero decir la frase con la que terminó El mayordomo, algo que tenemos que tener presente para seguir reclamando derechos como el acceso a la cultura. Esa frase es: YES WE CAN.
¡Marchando al cine! ¡Marchando al cine! Reviewed by Maria Isabel Gonzalez Hernandez on 12:17 Rating: 5

1 comentario:

  1. En Madrid sólo la entrada cuesta 10€, palomitas y refrescos aparte. Es una vergüenza la verdad.
    Muy interesante el artículo ;)

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